Carmen Salas
CÓMO ORGANIZARSE PARA SALIR A LA HORA POR LAS MAÑANAS

Salir de casa a la hora por las mañanas es una necesidad ineludible para llegar a tiempo al trabajo y al jardín o al colegio, pero mientras más tratamos de apresurar las cosas, más lentas nos resultan. Y esta no es sólo una premisa del tipo “ley de Murphy”, sino que tiene una base psicológica que se apoya en el comprobado hecho de que nadie es capaz de funcionar bien en situaciones de demasiado estrés. Es más; mucha gente tiende a actuar más lento de lo normal como un mecanismo de defensa, para rehuir el encuentro con el problema.


Por eso, al decirle a los niños “apúrate” o “vamos a llegar tarde”, sólo se logra el efecto contrario y, al parecer, el único método efectivo para hacer que todo marche como queremos, es procurar un ambiente tranquilo por las mañanas.
Comenzar cada día con prisa, nerviosismo, regaños y malos ratos, a la larga se transforma en un negativo desgaste de energía, tanto para los adultos como para los niños. Si todas las mañanas son un caos, lo primero es replantear la situación, conscientes de que queremos empezar cada día de nuestras vidas de una manera más alegre y tranquila. Entonces, el paso siguiente es ver en qué estamos fallando y cómo podemos optimizar nuestro tiempo para que nos alcance.
Al poner el plan en acción, debemos estar conscientes de nuestras posibilidades: si una hora no es suficiente para levantar a los niños, darles desayuno y arreglarnos nosotros mismos, está claro que es necesario levantarse más temprano, lo que implica un pequeño esfuerzo para cambiar los hábitos familiares.
Acomode sus horarios
Es necesario que los niños se vayan a dormir una media hora mas temprano, para que así puedan levantarse antes y sin dramas por la mañana. Para los niños es fundamental dormir bien y despertar tranquilamente, ya que necesitan un poco más de tiempo que los adultos para pasar del estado de sueño al de vigilia. Despertar de un sobresalto los predispone a estar desganados e irritables durante el día.
Al levantarse más temprano, no sólo se gana más tiempo para hacer las cosas, sino que también tranquilidad y armonía, que finalmente se traduce en una mejor relación familiar y un mejor desempeño en las actividades diarias.
Organice las rutinas
Los niños necesitan que sus rutinas sean organizadas por los adultos, por eso, hay que establecerles un orden de la rutina que deben realizar por las mañanas, en lo posible, asignando tiempos, por ejemplo, primero ir al baño, tomar una breve ducha, vestirse, peinarse y tomar el desayuno. Así el niño tendrá una pauta a seguir.
Ponga también en práctica ese sabio y antiguo refrán que dice “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”: Además de dejar preparada la ropa y las mochilas, puede hacer que los niños se bañen por la noche, dejar las colaciones listas en el refrigerador y la mesa puesta para el desayuno.
A prueba de perezosos
Hay niños que se hacen los perezosos por las mañanas y se quedan remoloneando en la cama, esperando que los padres vayan una y otra vez a despertarlos y ayudarlos a vestirse. Si su hijo ha dormido lo suficiente, puede comenzar a descartar que el problema sea falta de sueño, ya que lo más probable es que lo haga para llamar la atención.
Estos casos son frecuentes, especialmente en las familias que los padres tienen poco tiempo durante la semana para compartir con los hijos, pero la solución es más simple de los que parece, y se trata de buscar otras instancias para hacer actividades con los niños y brindarle la atención que ellos necesitan en los momentos apropiados.
La estrategia de la alegría
Por sobre todas las cosas, trate de mantener una actitud entusiasta y positiva por las mañanas, para que sus hijos se contagien con esta energía. Si se levanta desanimado, sus hijos seguirán este ejemplo.
También es importante que los esfuerzos de los niños por estar listos a tiempo en la mañana sean compensados. Felicítelos cuando lo logren y en ocasiones, prémielos, por ejemplo, con un rico desayuno en cama el fin de semana.
Recuerde que una actitud positiva puede más que mil regaños.
Fuente: Paulina Barros, educadora de párvulos; Karen Moënne, psicóloga; Paula Pastor, psicopedagoga, profesionales del equipo de expertos de PadresOK


2 Responses
  1. Estas estrategias creo que pueden resultar muy útiles y dar buenos resultados en poco tiempo. Hay que ser firmes y constantes a la hora de aplicarlas y confiar.


  2. Carmen Salas Says:

    Sí, estas estrategias funcionan, tan sólo hay que ser constantes y los hijos terminan creando el hábito que se pretender crear utilizándolas. No hay que desfallecer, ellos nos lo agradecerán.